| Luis Revuelto |
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| Escrito por Administrador |
| Jueves, 16 de Octubre de 2008 09:10 |
En memoria de Luis Revuelto Por Jesús Rivera Torres. El pasado día 23 de Agosto falleció, repentinamente, Luis Revuelto García. Soriano, natural de Almarza, mucho se podría escribir sobre su vida. Por su labor como árbitro y como entrenador del Club Balonmano Aranga de Soria, su vida giró en torno a este deporte desde una entrega y dedicación que se manifestó en muchos más ámbitos de su vida. Desde esa labor, Luis ha dejado una huella en el panorama deportivo soriano difícil de borrar y que esperamos que perdure en el tiempo a través de todos aquellos que compartieron vestuario y cancha con él. Particularmente he tenido la suerte de compartir con él su otra gran dedicación por la que siempre le tendremos presente: su trabajo en el Colegio Sagrado Corazón. A través de la docencia, y en los dos últimos años formando parte del Equipo Directivo del Centro, he tenido la inmensa suerte de conocer a alguien que ha hecho del Colegio un lugar de convivencia realmente sana entre familias y profesorado. Y es que es difícil encontrarse gente que disfrute y que se apasione tanto con el trabajo, hasta el punto de poder decir que el Colegio era algo suyo desde una implicación personal con las necesidades y con las circunstancias que se encontraba cada día en el trato con los alumnos, con las familias y con todo aquello que pudiera hacer que el Colegio creciera como institución educativa. En estos dos años como Director de Primaria, ha compaginado sus dos grandes dedicaciones (la educación y el deporte) para ponerlas al servicio de la Comunidad Educativa. En este sentido, muy significativos han sido las colaboraciones con entidades y deportistas de élite sorianos, así como las Mesas Redondas organizadas con ocasión de la Semana Cultural. Por el Salón de Actos del Colegio han pasado gente como Gonzalo Arconada, Ricardo Maldonado, Abel Antón, Javier García Chico o Juan de Dios Román entre otros, quienes nos han dado una visión muy valiosa del deporte en relación con experiencias vitales y educativas. Si Luis se caracterizaba por algo era por su sencillez en el trato y en las relaciones con los demás. Este aspecto de su personalidad se manifestaba explícitamente en su modo de convivir en las celebraciones festivas del colegio, pero ciertamente esos momentos constituían un signo claro y evidente de una relación cotidiana dur
El día 1 de Septiembre volvimos al trabajo todos los que fuimos sus compañeros en el Colegio con un dolor inevitable y con muchas inquietudes en el corazón. ¿Por qué ha pasado esto? ¿Es justa la vida? ¿Cómo vamos a afrontar los retos que Luis tenía pensados para el Sagrado Corazón sin su presencia? Ciertamente nadie nos va a evitar afrontar el doloroso recuerdo: al pasar por el gimnasio y las aulas, al revisar documentaciones y papeleos que dejó pendientes, al tratar con sus alumnos o ante la fecha de su cumpleaños que se celebraría el 5 de Septiembre. Ante este humano dolor en el ambiente de trabajo, podríamos escoger el camino del olvido, del resentimiento por el sufrimiento que no comprendemos o simplemente un “tirar para adelante” para que el tiempo cure las heridas de su ausencia. En este punto, y ante circunstancias similares de las que uno es consciente (como la reciente tragedia de Barajas) conviene recordar lo que afirma Benedicto XVI en su Encíclica Spe Salvi: “lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar un sentido”. Ciertamente, para su familia como para los que convivimos con Luis, la auténtica necesidad educativa es encontrar ese sentido bueno que es capaz de abrazar toda la vida, incluyendo el sufrimiento y el desconcierto que surgen ante la pérdida inesperada de alguien. Y en este aspecto, el legado que nos ha dejado nuestro compañero y amigo Luis es muy grande por su modo de afrontar toda la realidad apasionadamente. Precisamente porque la verdad de la vida de alguien no finaliza con la muerte, estamos seguros que la huella de Luis en su familia, en sus relaciones y en el Colegio estará siempre presente. ¡Hasta siempre, Luis!
Jesús Rivera Torres
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| Actualizado ( Jueves, 16 de Octubre de 2008 09:35 ) |







ante todo el año. Así ha sido Luis con las familias del Colegio, y así ha sido con los compañeros de trabajo y con sus alumnos: alguien sencillo y con una dedicación plena a su trabajo y a los demás. Alguien que inculcaba a los demás esa dedicación y ese esfuerzo que parten de un apasionamiento por la realidad: por el deporte, por la enseñanza y por la propia vida.